Posteado por: Mexico Global | enero 28, 2014

Diálogo político Estados Unidos-Cuba ¡ya! (#EEUU, #Cuba, #Obama, #Castro)

Por Nydia Egremy

En un acto pragmático de gran impacto político la comunidad internacional ha resuelto abrir su diálogo con Cuba. Soplan nuevos aires en el mundo y se abandonan políticas de alineamientos estériles. No obstante, pese a la decisión estratégica que proviene de gobiernos y cancillerías de distintas latitudes, los halcones de Washington han decidido separar a ambas naciones aunque el mismo  presidente estadunidense Barack Obama llamara a emprender una diplomacia creativa y a actualizar la política hacia la isla.

Los gestos de acercamiento global hacia Cuba ocurren en el marco de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) que se  celebra estos días en La Habana y que reúne a más de 30 jefes de Estados de América Latina y el Caribe.  Desde un análisis geoestratégico, ese cónclave confirma el apoyo de los gobiernos de la región hacia Cuba y proyecta su total reconocimiento a la soberanía de la mayor de las Antillas.

Simultáneamente a esa cumbre, la Unión Europea manifiesta que revisa su política hacia Cuba y anuncia que abrirá un diálogo con el gobierno de la isla para establecer un marco de relaciones. Ese anuncio resulta alentador pues reconoce que para ese bloque europeo la Guerra Fría concluyó hace décadas y que el gobierno del presidente cubano Raúl Castro puede ser un excelente aliado en asuntos  económicos, comerciales e, incluso, de política regional.

Estos signos que llegan desde el otro lado del mundo apuntan a que ya es tiempo de que la relación Estados Unidos-Cuba salga del empantanamiento político en el que quedó atrapada hace ya más de medio siglo a través del diálogo. Ambos países, por su vecindad geográfica y por su propia historia comparten intereses que pueden abordarse en una mesa de diálogo donde los representantes de los dos gobiernos se vean cara a cara en un marco de respeto.

Ahí están las temáticas sensibles como la migración, servicios postales, control al tráfico de drogas y otros más que a Washington y a La Habana interesan y que no son insolubles, como afirma Mavis Anderson, notable miembro del equipo del Latin America Working Group (LAWG) en un amplio artículo que publica  la revista digital Progreso Semanal en su edición del pasado 24 de enero (http://progresosemanal.us/20140124/cuba-estados-unidos-es-hora-para-el-dialogo/).

También ahí se lee la opinióndel abogado cubano-americano residente en Washington, José Pertierraquien sostiene que la política estadunidense hacia Cuba es una reliquia de la Guerra Fría. Este analista expresa cómo esa visión obsoleta de la diplomacia hacia una nación que decidió darse la forma de gobierno que corresponde a sus intereses ha sido castigada por Washington desde mediados del siglo XX y ha condenado a la población cubana a padecer hambrunas y boicot comercial.

Pertierra refiere claramente que cuando se platica del bloqueo con funcionarios estadunidenses confiesan que ya es hora de pasar la página y normalizar las relaciones entre los dos países. Subraya que el supuesto “lobby cubanoamericano” no es responsable de la política de Estados Unidos contra Cuba, que el poder de los grupúsculos de Miami es un mito. No obstante, el abogado admite que para Washington, Cuba no es prioridad.

Esa estrechez de miras se sustentada en la multimillonaria industria del “cambio de régimen”, explica Pertierra. Así se denomina al colosal presupuesto que el gobierno estadunidense ha erogado entre los grupos de cubanoamericanos que apuestan a mantener la confrontación con Cuba y que, pese a ser “unos dinosaurios que murieron hace años, todavía no lo saben”.

Frente a esa diplomacia de reliquia hay millones de estadunidenses que se oponen a que su gobierno se confronte con otros, entre ellos Cuba. Aspiran a visitar la isla, conocer a los cubanos, dialogar con ellos, enriquecerse de la rica cultura cubana, comprender por qué los turistas anhelan asistir a un concierto de Ivette Cepeda en el Hotel Telégrafo, escuchar a Frank Delgado en El Sauce, no pierden el estudio de Kcho en el Romerillo, subir las escalinatas de la Universidad de La Habana y desearían disfrutar del placer de saborear un café en la Plaza Vieja.

Paradójicamente, esos atractivos de los que goza cualquier turista del planeta que visita a Cuba les está prohibido a los estadunidenses. Una relación bilateral normal así no necesita el permiso del Congreso de Estados Unidos ni de los dinosaurios de Miami, como tampoco, la urgente liberación de los antiterroristas cubanos Gerardo, Ramón y Tony.

¿Qué impide que dialoguen Washington y La Habana? Pregunta a su vez el periodista y director de Progreso Weekly, Álvaro Fernández, quien señala que Cuba está lista y más que dispuesta, que Estados Unidos parece estarlo también “pero algo se lo impide” y en opinión de Fernández ese algo es una ausencia de liderazgo en ese rubro, un temor a lo desconocido que ha retrasado el establecimiento de una relación que puede abrir puertas hacia un mundo más allá de Cuba.

Para el periodista Fernández ese liderazgo es el del presidente de Estados Unidos –un Obama interesante, prometedor y al mismo tiempo inconcebible- quien, si aspira a un sitio en los libros de historia, entonces “el 2014 es el año para hacerlo” pues se ha abierto una ventana y tiene hasta noviembre para dar la bienvenida al aire fresco de nuevas ideas y rumbos.

Dos actos de Obama hacia Cuba serían esperados en ese sentido. El primero, borrar a la isla de la lista de países que patrocinan el terrorismo, pues el Estado cubano jamás ha financiado ninguna ofensiva terrorista en ningún sitio del planeta y el segundo; permitir que los estadunidenses viajen a Cuba como cualquier otro turista del planeta. Ambas acciones, simples y sin mayores requisitos burocráticos, bastarían para crear una “bola de nieve de hechos entre los dos países vecinos”, concluye el periodista.

La visión de Elena Freyre de la Fundación para la Normalización de Relaciones de Estados Unidos con Cuba (Fornorm) en el artículo de Progreso Semanal es muy sugestiva, pues también apremia al gobierno de Obama a reencontrarse con Cuba. Ella sostiene que los grupos extremistas del sur de la Florida, llevados por un odio irracional hacia el sistema imperante en Cuba, ha secuestrado por años la política exterior estadunidense hacia la isla. A través de un diálogo abierto y respetuoso, ambos países pueden resolver sus diferencias, concluye Freyre.

Del otro lado del Atlántico y el Pacífico ya soplan vientos distintos que llaman a Estados Unidos a dejar atrás la política de los dinosaurios y a emprender el diálogo con Cuba en el marco de la verdadera diplomacia del siglo XXI que redundará en beneficio de sus propios ciudadanos.El tiempo corre y no precisamente a favor del huésped de la Casa Blanca.

 

 

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