Posteado por: Mexico Global | mayo 5, 2014

Neogolpismo o libertad en internet (#EEUU, #GuerraCibernética, #CiberTerrorismo, #Cuba, #Zunzuneo)

Por Nydia Egremy, publicado en la Revista Buzos

Introducción:

Desde 1969, cuando el Departamento de Defensa de Estados Unidos coordinó la interconexión de las computadoras de cuatro universidades estadunidenses (la Arpanet), la comunicación cibernética académica, militar, ciudadana, comercial, financiera, política, artística y social ha estado bajo vigilancia. A más de tres décadas de creada la red informática global (www)millones de internautas buscan, emiten y reciben información a nivel globalpor vía electrónica; del otro lado del procesoEstados y corporativos de las telecomunicaciones usan su poder para rastrear, filtrar o coartar la libertad de navegaciónde esos usuarios… y hacer grandes negocios.

Hoy, la internet es un negocio global. La usan más de 2 mil 400 millones de personas en el mundo, la mayoría en América del Norte aunque crece el número de internautas en Asia y América Latina. Ese gran mercado es el botín que se disputan las multinacionales como: Apple, al frente con ingresos anuales por 170 mil 91 millones de dólares (mmd), Amazon con 74 mmd, Google con 58 mmd, la comercializadora eBay generó 16.05mmd, Facebook 7,87 mmd y Yahoo 4,78mmd; además de Verizon, Comcast y Netflix. Sólo en 2013, los clientes de Apple adquirieron aplicaciones y productos por 10 mil millones de dólares.

Esas multinacionales, de la mano con los Estados,determinan cómo, desde dónde y a qué precio fluyela comunicación entre personas, el Estado y sus gobernados, la enseñanza, finanzas, periodismo y el comercio. A 30 años de que Tim Berners-Lee y Robert Cailliau crearan internet, sus usuarios no son necesariamente más libres, más conscientes de su entorno ni ciudadanos más informados.

Así lo advertía hace un año el ensayo Todos bajo control deIgnacio Ramonet, al señalar que la adicción digital se propaga a una velocidad sin precedentes al tiempo que la demanda de datos favorece una ola de megafusiones entre los mastodontes de las telecomunicaciones que amenaza la privacidad de los usuarios. Pero también es fundamental la variante política en el dominio de la red global.

Cuando en 2011 comenzaron las protestas sociales en países del Medio Oriente, Occidente celebró el rol que desempeñaron las redes sociales. Sin embargo, omitió informar cabalmente que el uso de internet en esos movimientos se limitaba a la élite liberal educada y pro-occidental, cuyas opiniones eran rápidamente difundidas al mundo mientras que los sectores más desprotegidos quedaban sin voz y resonancia.

En los últimos años el mundo ha visto varias Primaveras, movimientos antigubernamentales protagonizados principalmente por jóvenes, el sector favorito de las multinacionales de la red. Lo mismo ha ocurrido en países donde las revueltas de las oligarquías no son revoluciones, como afirma el profesor del Medios, Cultura y Comunicación de la Universidad de Nueva York, Rodney Benson.

Guerra en red

A más de tres años de esos sucesos, en el espacio cibernéticose libra una nueva forma de combate político: el neogolpismo, estima el director de ciencias políticas y relaciones internacionales de la Universidad de San Andrés, Argentina, Juan Gabriel Tokatlian. Se trata de una modalidad de la nueva Guerra Fría encabezada por civiles, que mantiene una apariencia institucional y que evita involucrar de forma directa a los actores externos que financian al movimiento que usa el internet, para difundir mensajes de claro mensaje político.

Tokatlian explica que el neogolpismobusca resolver una compleja situación social y política que, en el peor de los casos, puede derivar en una guerra civil. Y cuando esa modalidad se practica por internet a través de las redes sociales por grupos fascistas, como en Venezuela, o filtra mensajes de contenido político distorsionado en los teléfonos móviles de jóvenes cubanos como lo hizo el Departamento de Estado, es más que peligrosa.

Cada vez más se libran guerras ideológicas y operaciones especiales en el ciberespacio. Así lo estableció la estrategia de defensa que Barack Obama anunció en enero de 2012 y que contemplaba: reducir el tamaño del ejército, concluir misiones de combate en Afganistán e Irak para centrarse en el Pacífico, concretamente en el gran adversario que es China, explica Rodney Benson.

En esa lógica, los servicios secretos estadunidenses realizaron 231 ciberataques contra China sólo en 2011, según revelaron los documentos oficiales que Edward Snowden filtró a The Washington Post en agosto de 2013. Esa revelación confirmó los reclamos que el gobierno de Beijing había manifestado sobre la invasión de sus sistemas de cómputo por grupos de intrusión cibernética de Estados Unidos.

Y el problema continúa, pues en enero pasado la emisora rusa RT entrevistaba al rector de la Universidad de Tecnología de la Información de China, mayor general Wu Xing Jiang, quien advirtía que su país carece de un Ejército capaz de contrarrestar esos ataques cibernéticos. Jiang aseguró que las consecuencias de una guerra cibernética serían peores que las de la bomba atómica y que el ciberespacio chino es muy vulnerable.

Mientras China sufría esos hackeos, la secretaria de Estado, Hillary Clinton sostenía en sus visitas al exterior que su país tiene la responsabilidad de proteger la libertad de expresión y el acceso en internet. Afirmaba que los ciudadanos deben ejercer la libre expresión sorteando la censura política y ofrecía fondos a grupos del mundo para que accedan a internet. Ese discurso cobró relevancia al conocerse la dimensión del aparato de vigilancia estadunidense sobre sus ciudadanos y los gobiernos aliados así como los no amigos.

La campaña estadunidense –reproducida por los europeos- a favor de lo que llaman internet “libre” tuvo en la entonces secretaria de Estado a su vocera ideal y a la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (USAID) como su gran financiadora. Aún hoy, instituciones serias reproducen ese discurso y califican con criterio selectivo el comportamiento de los gobiernos ante la red.

La encuesta sobre el tema, realizado por el Proyecto de Actitudes Globales del Centro de Investigación Pew, confirmaba en marzo que en las naciones emergentes y en desarrollo existe gran rechazo a la censura en la red. La población de 22 de los 24 países estudiados afirmaba que las personas deben acceder a internet sin censura gubernamental y 12 de esos países se pronunciaron rotundamente contra la vigilancia de sus gobiernos.

Paradójicamente, al tiempo que el sondeo del Pew denuncia el presunto control estatal contra internautas en Cuba, Venezuela, Turquía o Rusia, silencia la censura y vigilancia que practican los aliados árabes de Washington, como revela el estudio de la Fundación Auna realizado por Sebastián Cáceres sobre Censura y Control de contenidos de internet en el mundo.

Ahí se explica que en 1999 el gobierno saudí prohibió 400 mil sitios web, prohibió hacer críticas en red a la familia real, al Estado o su sistema. El gobierno de Omán utiliza el sistema Omaniet para vigilar las inclinaciones políticas de las personas cuando chatean y en los Emiratos Árabes Unidos se sospecha que las empresas colaboran con las autoridades filtrándoles cuanto dicen y leen sus usuarios. Lo mismo ocurre en Kuwait y Bahrein.

En Turquía internet fue la plataforma que difundió el alcance de la corrupción de altos mandos policiales que condujo a la dimisión de cuatro ministros en diciembre pasado. En febrero de este año la Dirección de Telecomunicaciones (TIB) exigió al diputado opositor Umut Oran que borrase de su web personal una pregunta centrada en las acusaciones de corrupción contra el Ejecutivo. Más tarde, la TIB retiró el aviso y lo declaró “error administrativo”.

La nueva ley de febrero de este 2014 prohíbe el uso de 138 palabras perniciosas para la moral pública con el argumento de proteger a la familia, niños y juventud de elementos en internet que incitan a la adicción a las drogas, al abuso sexual y al suicidio, como sintetiza el diario turco Hürriyet.

La trampa del colibrí

         Detrás del innegable derecho de la Humanidad a acceder a una herramienta tan útil como internet,operaun peligroso binomio: el interés de Estados Unidos por controlar a sus propios ciudadanos y de otros gobiernos, sumado a la voracidad de los operadores del servicio por beneficiarse de las altas rentas que erogan los usuarios. Esa ecuación se evidenció en el Proyecto ZunZuneo – nombre de una especie de colibrí de Cuba-, por el que el Departamento de Estado, financiado por la USAID, diseñó una plataforma de mensajes de texto en teléfonos móviles dirigido principalmente a jóvenes cubanos. El objetivo: subvertir el orden social y político en esa isla del Caribe entre 2009 y 2012, según reveló la agencia Associated Press (AP) el pasado 3 de abril.

A partir de mil documentos oficiales los periodistas de AP, Desmond Butler, Jack Gillum y Alberto Arce, detallan cómo la USAID –cuyo presupuesto anual era entonces de 20 mil millones de dólares- financió clandestinamente a ZunZuneo con el 70 por ciento de sus fondos totales. Ese plan encubierto permitió que los contratistas Creative Associates (CA) y Mobile Accord (MA) reunieran información demográfica de un millón de cubanos sin su voluntadpara perfilarlos y provocar una versión caribeña de la Primavera Árabe.

De acuerdo con la emisora británica BBC, el gobierno estadunidense ocultó su responsabilidad al triangular las operaciones técnicas y económicas con varias empresas que se establecieron en España y las Islas Caimán para evadir cualquier rastreo.Tras el reportaje de Associated Press,el gobierno de Barack Obama buscó minimizar daños pero se hundió más. La vocera del Departamento de Estado, Marie Harf, negó que la red social fuera una operación y sostuvo que pretendía expandir el espacio para que el pueblo cubano tuviera una plataforma donde se expresara con libertad.

Airado, el senador demócrata Patrick Leahy reclamóal administrador de la USAID, Rajiv Shah: “si van a hacer una operación encubierta como esta para un cambio de régimen, asumiendo que ello tuviera algún sentido, no se hace por la USAID”.Shah, hábil en financiar campañas –como la de Al Gore a la presidencia – y a organismos civiles y oficiales,sostuvo que la labor de esa agencia en Cuba incluido ZunZuneo, pasó por la Oficina Gubernamental de Contabilidad (GAO, en inglés) que los encontró consistentes con la ley.

Lo que incomoda, y mucho, a los estadunidenses de esa operación es que en plena crisis económica su gobierno destinara miles de millones de dólares por tres años a un programa injerencista y fallido en el exterior. También les irrita la dudosa legalidad con la que la Casa Blanca permitió que el pago de las cuentas se hiciera desde paraísos fiscales.

Así lo documenta el periodista de The Atlantic, Robinson Meyer, al explicarque al tiempo quelos mensajes de texto fluían en los teléfonos móviles de jóvenes cubanos, los directivos de Creative Associates (CA) y Mobile Accord (MA) gozaban del paraguas protector del Departamento de Estado que dirigía Hillary Clinton, al impartir conferencias sobre la libertad en internet en varios países, recibir reconocimientos y llenar sus arcas.

Aunque suene risible, dice Meyer, ese y otros proyectos fueron el centro de la diplomacia estadunidense. En octubre de 2009 Hillary Clinton lanzó la red de mensajes por telefonía móvil de Pakistan denominada Nuestra Voz (Humari Awaz); ofreció que Estados Unidos cubriría el costo de los primeros 24 millones de textosdesde esa red social que operaba Mobile Accord. Al final, la red no prosperó por el recelo paquistaní al involucramiento de Washington, recuerda el periodista.

Creative Associates también se benefició de su relación con el Departamento de Estado tras el terremoto en Haití de 2010, cuando en las primeras 12 horas del sismo se organizó un servicio de mensajes SMS para la Cruz Roja que costó más de 40 millones de dólares. Entretanto, la secretaria Clinton seguía recabando millones de dólares a favor de Mobile Accord al promover el uso de mensajesentre la damnificada población de Haití.

Hoy se sabe que en 2010 ya operaba en Cuba la red social ZunZuneo con auge de suscripciones, pero con una plataforma incapaz de construir una versión de Twitter como pretendía el gobierno estadunidense, por lo que en julio de ese año USAID contrató a Mobile Accord. Según la agencia AP, fue entonces quese negoció la estrategia “bajo el radar” en España que ocultó la responsabilidad del Departamento de Estado en ese esquema.

En enero de 2011, ZunZuneo parecía exitoso pero no era sustentable, así que las contratistas comenzaron a cerrar sus operaciones para no atraer la atención del gobierno cubano. A mediados de 2012 la red sufrió cortes en su servicioy más tarde salieron de línea porque el dinero de la USAID había dejado de fluir.Este caso constata cómo todo el aparato diplomático del Departamento de Estado estuvo al servicio de los intereses económicos de los operadores de internet y el gobierno se volvió cliente de la tecnología y no al revés.

Precisamente contra esa injerencia imperial y por los derechos ciudadanos es que el Congreso brasileño aprobó el Marco Civil de Internet que entró en vigor el 23 de abril pasado. Esta norma de avanzada consagra el principio de la neutralidad y reglas que preservan la privacidad de los usuarios de la red global. Organizaciones de defensa de usuarios de la red califican la ley como la Primera Constitución de Internet en aquel país; el director ejecutivo de Article 19, Thomas Hugues vaticinó su éxito porque el gobierno trabajó con la sociedad civil.

Entre los logros, la ley establece que las empresas no limitarán el acceso de los usuarios a determinados contenidos ni cobrarán precios diferidos por cada servicio prestado (contrario a la pretensión de las firmas que pretendían cobrar por servicios como Netflix o Skype). Además, el Estado brasileño definirá la responsabilidad de compañías y usuarios en los delitos informáticos y establece que la privacidad en internet es inviolable y prohíbe de forma expresa la venta o cesión a terceros de esa información.

En contraste, en México muchos alertan contra el riesgo de que los concesionarios de servicios de telecomunicaciones puedan bloquear, inhibir o anular temporalmente las señales en eventos y “lugares críticos” para la seguridad pública y nacional a solicitud de las autoridades competentes, tal como lo contemplan los apartados VII y VIII del Artículo 197 de la ley secundaria en el sector que propuso el Ejecutivo Federal. Ese supuesto da pie a pensar que los ciudadanos amenazan la seguridad nacional, advertía el director de Alternativa Digital, Emilio Saldaña y del representante de la Red por la Defensa de los Derechos Digitales, Luis Fernando García.

Lo que ocurre en nuestros países en la red nos lleva al ensayo Todos bajo Control de Ramonet cuando concluye que “No somos inocentes. Cual esclavos voluntarios, y aun sabiendo que nos observan, seguimos dopándonos con droga digital. Sim importarnos que cuanto más crece nuestra adicción más entregamos la vigilancia de nuestras vidas a los nuevos amos de las comunicaciones. ¿Vamos a seguir así? ¿Podemos consentir que estemos todos bajo control?

Numeralia: Los dígitos de la red

– Se afirma que hay más de 2 mil 400 millones de internautas.

– Asia y América Latina muestran el mayor crecimiento

– En América Latina hay unos 300 millones de internautas.

– Facebook reúne a mil 300 millones de usuarios en el mundo,

– YouTube unos mil millones,

– Twitter, 750 millones.

– WhatsApp,450 millones de usuarios y en 2013 ganó 19 mil millones de usuarios.

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