Posteado por: Mexico Global | diciembre 8, 2014

Simulación en el Plan Migratorio de Obama

La prometida ciudadanía y la llamadaTarjeta Verde quedaron lejos del alivio temporal que la acción ejecutiva del Presidente estadounidense concede a unos cinco millones de inmigrantes indocumentados, aunque son más de 11.5 millones quienes contribuyen a la riqueza de Estados Unidos. A cambio, los solicitantes se comprometen a trabajar, pagar impuestos y someterse a exhaustivas revisiones criminales por tres años. Esa medida podrá ser revocada por el próximo Presidente estadounidense, de ahí que el principal objetivo de la medida de Barack Obama sea ganar los votos hispano y asiático para el Partido Demócrata en las elecciones de 2016.

Éste es el fondo de la acción ejecutiva que Barack Obama anunció el 20 de noviembre desde el salón este de la Casa Blanca. Aunque el mandatario llamó a los estadounidenses a ser compasivos, incumple su promesa de campaña de regularizar el estatus de millones de inmigrantes indocumentados y tampoco garantiza el fin de las deportaciones que él mismo, dolosamente, ha emprendido.

La denominada Acción Ejecutiva de Responsabilidad por la Inmigración busca hacer responsables a cerca de cinco millones de inmigrantes indocumentados y asegurarse que todos se rijan por las mismas reglas. Al mismo tiempo, endurece la lucha contra la inmigración ilegal en la frontera sur con la deportación de convictos –no de familias– y somete a severa investigación los antecedentes y la estancia en el país de los solicitantes de ese alivio. Sólo así podrán permanecer sin ser deportados y a costo de altos impuestos.

La Casa Blanca asegura que se trata de pasos con sentido común y que sólo el Congreso puede terminar la labor de crear un camino hacia la ciudadanía para los aspirantes que paguen una multa e impuestos, pasen una investigación de antecedentes penales, aprendan inglés y esperen su turno. Esta acción ejecutiva también busca promover la economía y reducir la burocracia para simplificar el actual proceso de inmigración legal.

Al mismo tiempo, el Gobierno se compromete a fortalecer la seguridad fronteriza mediante la incorporación de más de 20 mil agentes de la Patrulla Fronteriza y a establecer medidas enérgicas contra las empresas que contraten a trabajadores indocumentados. Asimismo, recuerda que desde hace medio siglo, cuando gobernó Dwight Eisenhower, los presidentes demócratas y republicanos usaron medidas similares en materia migratoria.

El Gobierno de Obama explica a sus ciudadanos y a los republicanos opuestos a regularizar la migración, que ha destacado tres mil agentes adicionales de la Patrulla Fronteriza en la frontera suroeste. Afirma que con ese despliegue, que se suma al muro fronterizo y los sistemas de vigilancia de drones y otros equipos de vigilancia en tierra, desde hace seis años, se han reducido a la mitad los cruces ilegales.

El decreto de Obama contempla nuevas medidas del Departamento de Seguridad Interna (HSD). En principio ampliará el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) a más inmigrantes que siendo niños llegaron a EE. UU.; también creará un nuevo programa de acción diferida para los padres de ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes legales (LPR) que hace cinco años o más viven en ese país. Todo ello a condición de que proporcionen sus datos y que, por supuesto, no tengan antecedentes penales y paguen impuestos.

Para promover la seguridad pública de los solicitantes, el HSD establecerá un programa de acción diferida para los padres de ciudadanos estadounidenses o LPR que no figuran en las listas prioritarias de las autoridades del orden público y han vivido en el país por más de cinco años.

Ellos deben solicitar que se cancele temporalmente toda orden de deportación y si proporcionan datos biométricos, confirman que no tienen antecedentes penales, pagan las cuotas correspondientes y demuestran que su hijo nació antes de este anuncio, obtendrán permisos temporales de trabajo. Con esas restricciones sobre su cabeza, Obama les dice a los inmigrantes que así saldrán de la sombra y trabajarán de forma legítima.

La medida amplía el DACA de 2012, para cubrir a más dreamers (2.1 millones de indocumentados que entraron al país siendo niños antes del 15 de junio de 2007). Si comprueban que viven ahí hace cinco años, completaron su escolaridad y no son amenaza para la seguridad pública, el HSD ampliará el programa para quienes entraron al país siendo niños antes del 1º de enero de 2010, sin importar qué edad tienen hoy.

La Casa Blanca afirma que el plan impulsará la economía y promoverá la naturalización para trabajadores inmigrantes muy capacitados que esperan el estado LPR y sus cónyuges; a ellos, el HSD les permitirá cambiar de trabajo más fácilmente. Asimismo, esa agencia ampliará opciones de inmigración a los empresarios extranjeros que cumplan requisitos como crear empleos, atraer inversiones y generar ganancias a EE. UU. En este caso no podrán optar por beneficios públicos como asistencia social o créditos impositivos bajo la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio.

Como el caso anterior, el decreto apunta a fortalecer y extender la capacitación laboral de estudiantes extranjeros y graduados en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) en universidades estadounidenses. El HSD ampliará el uso del programa de Capacitación Práctica Opcional (OPT) y exigirá lazos más fuertes entre esos estudiantes y sus escuelas después de graduarse.

Otro aspecto relevante es que el Gobierno se compromete a promover la conciencia pública de los ciudadanos a través de una amplia campaña que lanzará el HSD en los medios de prensa de los 10 estados que albergan al 75 por ciento de los residentes permanentes legales. Todos los solicitantes aprobados deberán pagar impuestos y aprobar severas revisiones de identidad; a cambio recibirán tarjetas de Seguridad Social y en los próximos tres años no serán deportados ni detenidos en razzias de la policía local.

Reacción de los migrantes

Tras conocerse el anuncio que el mandatario transmitió desde el salón este de la Casa Blanca, cientos de miles de inmigrantes y grupos de apoyo desplegados en Los Ángeles, Chicago, San Antonio, Nueva York, Washington, Seattle, Boston, Santa Fe y otras ciudades estadounidenses, voceaban: ¡Sí se pudo, la lucha sigue! Celebraban miles de inmigrantes y grupos de apoyo el alivio a su situación. Sin embargo, la mayoría critica que esas acciones ejecutivas terminan el programa llamado Comunidades Seguras, una trampa que abandona en prisión a miles inmigrantes no autorizados por ofensas menores como violaciones de tránsito.

Pese a su entusiasmo, los inmigrantes indocumentados saben que un puñado (cinco millones de más de 11.5 millones) evitarán las deportaciones y accederán a la Seguridad Social. Al grito de “Más lucha, más organización”, los inmigrantes llaman a fortalecer su movimiento para sensibilizar a los republicanos que dominan el Congreso para que aprueben la reforma en el próximo ciclo. Así lo señalaron la activista Dolores Huerta y la directora ejecutiva de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA, en inglés), Angélica Salas.

A su vez, el Consejo Nacional de la RAZA (NCLR) la consideró una victoria para el país, para el Presidente y para millones de familias estadounidenses y los trabajadores. Para la directiva Janet Murguía, la acción ejecutiva impulsará la economía estadounidense porque habrá más trabajo legal y contribuirán con impuestos. Sobre todo, señaló, evitará la explotación de los malos empleadores y dará estabilidad a millones de familias.

En una visión crítica, Roy Beck, el presidente de la organización Numbers USA –que favorece la inmigración legal y controlada– lamentó que Obama olvide el efecto parcial de los millones de nuevos permisos laborales en la economía del país. Opinó que sólo los más calificados serán autorizados para trabajar en la construcción, manufactura, programación y otros, mientras que otro gran sector laboral quedará totalmente fuera de la acción ejecutiva del mandatario.

Un permiso de trabajo ayuda, pero no sabemos qué pasará en dos años y esa incertidumbre nos impide pensar en el futuro, nos preocupa mucho, dijeron inmigrantes de origen mexicano y potenciales beneficiarios de esta acción ejecutiva, dijo Beck.

Más allá del optimismo está la razón política: la búsqueda del voto de dos comunidades fundamentales: los inmigrantes de origen mexicano y asiático que son las dos más numerosas e influyentes electoralmente. Como explica el estratega político Robert Creamer en The Huffington Post, si los republicanos emprenden una batalla para detener la acción ejecutiva, los impulsores serían los conservadores del Tea Party –una minoría– que se enfrentarían a millones de inmigrantes hispanos y asiáticos que les regatearán sus votos en la elección presidencial de 2016.

El articulista señala que hace tiempo la inmigración ya no sólo es asunto político sino una identidad que reclama respeto. Si los radicales republicanos del Grand Old Party (GOP) insisten en combatir el plan de Obama, también combatirán los derechos civiles de esos inmigrantes como lo hicieron contra los afrodescendientes. En medio de todo, dice Creamer, los republicanos no ganarán la contienda presidencial sin esos votos y les será muy difícil mantener el control del Senado y de la Cámara de Representantes.

Finalmente, es claro que los inmigrantes defenderán lo que tienen y lucharán por lo que aspiran. Si ese pequeño grupo de inmigrantes obtiene seguridad social y médica, será más difícil cambiar esos programas, dejar sus beneficios y cuando se vean amenazados lucharán por esa protección.

Obama, deportador

En sus dos gestiones presidenciales, Barack Obama ha deportado a más de dos millones de inmigrantes y ha dejado a miles en centros de detención en espera de solucionar su situación jurídica. Para congraciarse con los conservadores, el día del anuncio de la acción ejecutiva, la Casa Blanca emitió un comunicado que afirma que Obama aumentó en 80 por ciento las deportaciones de criminales.

Hace años que esas expulsiones son analizadas por la organización Acceso Transaccional de Récords Clearinhouse (TRAC) de la Universidad de Syracuse. Y encontró que la cifra de la Casa Blanca estaría “inflada”, pues corresponde a personas que difícilmente serían clasificadas como criminales severos (sospechosos de terrorismo, criminales violentos, miembros de pandillas).

Con datos de la Oficina de Inmigración de Aduanas (ICE) el TRAC encontró que de las 2.3 millones de deportaciones de esta oficina ocurridas entre 2008 y 2013, fue menor el rubro de quienes cometieron delitos serios y aumentó el de quienes cometieron faltas migratorias y de tránsito. A pesar de ello, esa oficina afirma que alcanzó su objetivo al deportar a criminales convictos.

Al revisar caso por caso, se vio que en 2013 sólo el 12 por ciento de las 311 mil deportaciones fueron de quienes cometieron delitos serios del “Nivel 1”, como tráfico y trata de personas. No obstante, esa oficina aseguró que el 54 por ciento de los deportados eran criminales y el 43.3 por ciento no lo eran. Por cierto, la mayoría de origen mexicano.

Ante esa manipulación informativa, The Huffington Post afirma que la administración de Obama compite con los republicanos en la deportación de miles de indocumentados. A las críticas republicanas de que su Gobierno no asegura la frontera ni deporta a migrantes criminales, Obama sostuvo que destina miles de millones de dólares para controlar la frontera con tecnología y personal.

La acción ejecutiva anuncia medidas severas contra quienes intenten cruzar la frontera y recursos más eficientes –entre ellos centralizar el comando y control de esa zona– para aumentar las capturas y las expulsiones. El primer paso de su programa así lo garantiza; y para los inmigrantes y sus organizaciones que votaron por la reelección de Obama eso es una traición.

Por último, la acción ejecutiva también incumbe al Gobierno mexicano, que manifestó que la medida valora las grandes aportaciones de mexicanos al desarrollo estadounidense y favorece la unión de más familias. Sin embargo, un estudio reciente de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) revela que México ya es el principal emisor de emigrantes en América Latina con 11.8 millones de personas que residen en otro país (EE. UU.).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: