Posteado por: Mexico Global | julio 26, 2016

Aquel #26 del 76

Tomado de: Guerrillero
“Por eso tenemos siempre presente el aporte de esta región de Cuba a la lucha revolucionaria, antes del 26 de Julio, después del 26 de Julio; antes del Primero de Enero, después del Primero de Enero; ¡ayer, hoy y mañana!”.

Recuerdo todavía esas palabras de Fidel 39 años atrás, durante la celebración en Pinar del Río del acto nacional por el aniversario 23 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Y pienso: el aporte actual es el mañana augurado por él. Voy más allá: hay un ahora-mañana porque hubo un ayer y un anteayer; pero sobre todo con lo que hacemos hoy tendremos otro mañana mejor.

Por entonces era un estudiante de Periodismo en la Universidad de La Habana con asistencia a varias concentraciones en la capital presididas por el Comandante en Jefe, pero en Pinar nunca había participado en un acto con su presencia. Por eso la motivación para acudir era mayor.

El área acondicionada en las inmediaciones del aeropuerto “Borrego” quedó pequeña para aquel mar de pinareños concentrados para escuchar y ver a Fidel.

De un recuento histórico de lo que fue Vueltabajo durante la colonia y la neocolonia, él pasó a enumerar los resultados crecientes del territorio tras el triunfo del Primero de enero de 1959. Destacó los éxitos productivos y los avances en lo social; congratuló al entonces primer secretario del Partido en la provincia, Julio Camacho Aguilera, por lo mucho hecho por Pinar, pero ratificó que era el pueblo pinareño el principal artífice de la obra.

Revisando un viejo periódico, para que la memoria no me traicionara, encontré la transcripción del discurso de aquel día. Un párrafo me ratificó la “luz larga” presente siempre en Fidel:

“Es mucho el trabajo que tenemos todos por delante. Y en esta provincia es mucho todavía, pero mucho lo que se necesita desarrollar. Es grande la batalla a librar con la naturaleza, grande el esfuerzo para reconstruir los bosques esquilmados por el capitalismo, por controlar y embalsar las aguas, por desecar las áreas pantanosas, para llevar el regadío a las mayores extensiones posibles, para continuar desarrollando la producción tabacalera, mejorando no solo en cantidad, sino también en calidad. Hay posibilidades de nuevos centrales azucareros en esta provincia, que será necesario construir en tiempos futuros; hay posibilidades mineras que se están estudiando y que son prometedoras; hay muchos recursos naturales, y entre ellos la geografía y la belleza de esta provincia, que permitirán en el futuro un mayor desarrollo del turismo”.

Casi todo lo enunciado pudo hacerse en los años que siguieron, hasta que llegó el derrumbe del campo socialista y los serios problemas económicos que todavía arrastramos. Pero, ¿hay que vivir solo del recuerdo de lo que fue y ya no es o no está como se concibió? Sin dudas ese no es el legado que nos dejó la historia de este país y de Vueltabajo: ante las adversidades es cuando más hay que crecerse.

Para que aquel 26 del 76 fuera más inolvidable, contó con la presencia de Agostinho Neto el presidente de la entonces recién nacida República Popular de Angola a la que Cuba ayudaba en lo militar para derrotar a las fuerzas contrarrevolucionarias que pretendían apoderarse del país.

El presidente poeta o el poeta presidente, como se le quiera llamar, hizo un recuento de la historia de su tierra, para que entendiéramos mejor por qué cubanos y angolanos luchaban en la misma trinchera.

Fidel nos retrató al visitante para que los pinareños, y los cubanos, supiéramos quién era: “Así como Martí escribió muchas de sus mejores obras y de sus mejores versos en el sufrimiento —en ese sufrimiento inextinguible de quien tiene conciencia de libertad y no soporta la esclavitud del hombre—, así también Neto escribió muchos de sus mejores versos en el sufrimiento de las prisiones, del exilio y de la esclavitud de sus hermanos. Martí y Neto han sido forjadores de patria”.

Fue aquel día que por vez primera escuché las ideas del Comandante en Jefe sobre el internacionalismo y que mantienen una vigencia enorme: “Con Angola hemos cumplido nuestro elemental deber internacionalista. Al cumplir un deber no hacemos un favor, sino que simplemente cumplimos un deber. Siempre hemos pensado: el hombre que no sea capaz de sacrificarse por los demás, no es capaz de sacrificarse por nada; el pueblo que no sea capaz de sacrificarse por otros pueblos, no será capaz de sacrificarse ni siquiera por sí mismo; el pueblo que no esté dispuesto a combatir por la libertad de los demás, no estaría jamás dispuesto a combatir por su propia libertad”.

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